Bizcocho de calabacín con limón y almendra

Bizcocho jugoso de calabacín con limón y almendra, tierno, aromático y perfecto para una merienda elegante.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 220 g de calabacín fresco rallado fino
- 3 huevos medianos
- 160 g de azúcar blanco o azúcar de caña claro
- 90 ml de aceite de oliva suave
- 60 g de yogur natural sin azúcar
- 180 g de harina de trigo de repostería
- 70 g de almendra molida
- 10 g de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 pizca de sal fina
- Ralladura de 1 limón grande
- 25 ml de zumo de limón
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 25 g de almendra laminada
- 1 cucharada de azúcar glas opcional
Preparación
Precalienta el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo y forra un molde rectangular de unos 24 x 10 cm con papel de horno.
Lava y seca el calabacín, rállalo fino y presiona ligeramente si suelta demasiada agua, sin dejarlo completamente seco.
Bate los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una mezcla más clara y ligeramente espumosa.
Añade el aceite de oliva suave, el yogur, el zumo de limón, la ralladura de limón y la vainilla, mezclando hasta integrar.
En otro bol, mezcla la harina tamizada, la almendra molida, la levadura química, el bicarbonato y la sal.
Incorpora los ingredientes secos a los húmedos en dos tandas con una espátula, sin batir en exceso.
Añade el calabacín rallado y mezcla suavemente hasta repartirlo de forma uniforme por la masa.
Vierte la masa en el molde, alisa la superficie y reparte por encima la almendra laminada.
Hornea durante 45-50 minutos, hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio o con migas húmedas.
Deja reposar 10 minutos en el molde, desmolda sobre una rejilla y enfría por completo antes de cortar.
¡Buen provecho!
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Ralla el calabacín fino y no lo exprimas por completo: su humedad natural es lo que consigue una miga jugosa sin añadir más grasa.
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Bizcocho de calabacín con limón y almendra: una forma dulce de aprovechar una hortaliza versátil
El calabacín suele aparecer en cremas, tortillas, gratinados o recetas al horno, pero también tiene un lugar precioso en la repostería casera. Su sabor es suave, casi discreto, y su pulpa aporta una humedad natural que transforma un bizcocho sencillo en una miga tierna, jugosa y elegante. Esta receta de bizcocho de calabacín con limón y almendra está pensada para quienes buscan un postre diferente, fácil de preparar y con ese aire de pastelería tradicional que encaja muy bien en una merienda especial.
Aunque la palabra calabacín pueda sonar poco habitual en un dulce, funciona de maravilla. No deja sabor vegetal marcado; al contrario, ayuda a que el bizcocho se conserve fresco durante más tiempo y combina especialmente bien con el limón, la vainilla y la almendra molida. Es una receta ideal para aprovechar calabacines pequeños y firmes, de piel fina, sin necesidad de pelarlos si están bien lavados.
En mi cocina, este bizcocho suele ser la prueba definitiva para quienes dicen que no les gusta el calabacín: lo prueban pensando que es un bizcocho de limón clásico y siempre preguntan por qué la miga queda tan suave.
Por qué funciona esta receta
El éxito de este bizcocho está en equilibrar tres elementos: humedad, grasa y estructura. El calabacín rallado aporta agua de forma natural, el aceite de oliva suave da una textura tierna sin resultar pesado, y la mezcla de harina con almendra molida crea una miga más fina y aromática. El limón, por su parte, aporta frescura y evita que el resultado sea plano.
Es importante no escurrir el calabacín en exceso. Queremos retirar solo el agua sobrante si está muy mojado, pero no dejarlo seco. Esa humedad es precisamente lo que hace que el bizcocho sea especial. También conviene usar ralladura de limón, no solo zumo, porque los aceites esenciales de la piel perfuman la masa de manera mucho más intensa.
Desde el punto de vista de seguridad alimentaria, AESAN recomienda extremar la higiene al manipular vegetales frescos: lavarlos bien bajo el grifo, retirar partes dañadas y evitar contaminaciones cruzadas con superficies o utensilios usados para otros alimentos. En esta receta, aunque el calabacín se hornea, merece la pena empezar siempre con una limpieza correcta.
Ingredientes para 8 raciones
Para el bizcocho
- 220 g de calabacín fresco rallado fino
- 3 huevos medianos
- 160 g de azúcar blanco o azúcar de caña claro
- 90 ml de aceite de oliva suave
- 60 g de yogur natural sin azúcar
- 180 g de harina de trigo de repostería
- 70 g de almendra molida
- 10 g de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 pizca de sal fina
- Ralladura de 1 limón grande
- 25 ml de zumo de limón
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para el acabado
- 25 g de almendra laminada
- 1 cucharada de azúcar glas, opcional
- Un poco de ralladura fina de limón para decorar
Preparación paso a paso
1. Preparar el molde y el horno
Precalienta el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Engrasa un molde rectangular de unos 24 x 10 cm o fórralo con papel de horno, dejando que sobresalga por los laterales para poder desmoldar con facilidad. Este detalle parece pequeño, pero evita que el bizcocho se rompa cuando todavía está tierno.
2. Rallar el calabacín
Lava muy bien el calabacín, sécalo y rállalo fino. Si es joven y tiene piel tierna, no hace falta pelarlo; la piel aporta pequeños puntos verdes muy bonitos en la miga. Coloca el calabacín rallado sobre un colador y presiona ligeramente con una cuchara si ves que suelta demasiada agua. No lo exprimas del todo: debe quedar húmedo, no empapado.
3. Batir huevos y azúcar
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta que la mezcla esté más clara y ligeramente espumosa. No buscamos montar como para un bizcocho genovés, pero sí incorporar algo de aire para que la textura final sea más ligera.
4. Añadir los ingredientes húmedos
Incorpora el aceite de oliva suave en hilo, batiendo a velocidad baja. Añade después el yogur, el zumo de limón, la ralladura y la vainilla. Mezcla hasta integrar. El yogur refuerza la jugosidad y ayuda a que el ácido del limón reaccione con el bicarbonato, dando una miga más esponjosa.
5. Mezclar los secos
En otro recipiente, tamiza la harina con la levadura, el bicarbonato y la sal. Añade la almendra molida y remueve con una varilla para repartirla bien. La almendra puede formar pequeños grumos, así que conviene deshacerlos antes de incorporarla a la masa.
6. Formar la masa
Agrega los ingredientes secos al bol de los húmedos en dos tandas, mezclando con una espátula y movimientos suaves. Cuando aún queden algunas trazas de harina, añade el calabacín rallado. Integra sin batir de más. Si trabajas demasiado la masa, el gluten se desarrolla y el bizcocho puede quedar más compacto.
7. Hornear
Vierte la masa en el molde, alisa la superficie y reparte por encima la almendra laminada. Hornea durante 45-50 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio o con unas migas húmedas, pero no con masa cruda. Si la superficie se dora demasiado pronto, cubre el molde con papel de aluminio durante los últimos 10 minutos.
8. Enfriar correctamente
Deja reposar el bizcocho 10 minutos dentro del molde. Después, desmóldalo con cuidado y pásalo a una rejilla. Este enfriado es importante: si lo cortas caliente, la miga puede apelmazarse. Una vez frío, espolvorea con un poco de azúcar glas y añade ralladura fina de limón si quieres un acabado más delicado.
Cómo servirlo
Este bizcocho queda delicioso solo, pero también puedes servirlo con una cucharada de yogur griego, crema fresca ligeramente batida o una compota rápida de frutos rojos. Para una presentación más de postre, corta rebanadas gruesas y acompáñalas con unas almendras tostadas y unas gotas de miel suave.
En una mesa de merienda, combina muy bien con café, té negro, infusión de hierbaluisa o una copa pequeña de vino dulce. Su perfil no es excesivamente azucarado, por eso resulta agradable incluso después de una comida familiar.
Conservación
Guarda el bizcocho en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 2 días, siempre en un lugar fresco y seco. Si hace calor, es mejor conservarlo en la nevera hasta 4 días, bien envuelto para que no absorba olores. También se puede congelar en rebanadas: sepáralas con papel de horno y descongélalas a temperatura ambiente.
Variaciones sencillas
Puedes sustituir parte de la almendra molida por avellana molida si buscas un sabor más tostado. También queda muy bien con una pizca de canela, jengibre seco o cardamomo. Si prefieres una versión más golosa, añade 70 g de pepitas de chocolate negro a la masa, aunque en ese caso el limón quedará algo más discreto.
Para una versión sin lactosa, usa yogur vegetal natural sin azúcar. Para reducir un poco el dulzor, baja el azúcar a 130 g, pero no lo elimines por completo porque también contribuye a la textura y conservación del bizcocho.
Consejo de chef
El secreto está en rallar el calabacín fino y añadirlo al final, sin batir la masa. Así se reparte de forma uniforme, aporta jugosidad y desaparece visualmente lo justo para que cada rebanada tenga una miga tierna, brillante y bien ligada.
FAQ
¿El bizcocho sabe a calabacín?
No de forma evidente. El calabacín aporta humedad y suavidad, pero el sabor principal es de limón, vainilla y almendra.
¿Tengo que pelar el calabacín?
No es necesario si la piel es fina y está bien lavada. Además, la piel deja pequeños puntos verdes muy atractivos en la miga.
¿Puedo hacerlo en molde redondo?
Sí. Usa un molde redondo de 20 cm y revisa el horneado a partir de los 40 minutos, porque el tiempo puede variar según la altura de la masa.
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