Galletas de mantequilla y almendra con chocolate blanco

Galletas finas de mantequilla y almendra con baño de chocolate blanco, perfectas para regalar o servir con café.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 180 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 95 g de azúcar glas
- 1 huevo mediano
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 230 g de harina de trigo común
- 55 g de almendra molida
- 1/4 cucharadita de sal fina
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 140 g de chocolate blanco para fundir
- 35 g de almendra laminada tostada
- Ralladura fina de 1/2 limón, opcional
Preparación
Bate la mantequilla blanda con el azúcar glas durante 2 o 3 minutos hasta obtener una crema suave y pálida.
Añade el huevo y el extracto de vainilla, y mezcla hasta que queden completamente integrados.
Combina en otro bol la harina, la almendra molida, la sal, la levadura química y la ralladura de limón si la usas.
Incorpora los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla en dos tandas, removiendo solo hasta formar una masa homogénea.
Forma un disco con la masa, envuélvelo y refrigéralo durante 45 minutos para que se reafirme.
Precalienta el horno a 175 ºC, estira la masa a 5 mm de grosor y corta las galletas con un cortador.
Coloca las galletas en una bandeja con papel de horno y hornéalas durante 11-13 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
Deja reposar las galletas 5 minutos en la bandeja y después pásalas a una rejilla para que se enfríen por completo.
Funde el chocolate blanco suavemente, baña media galleta y espolvorea almendra laminada tostada antes de dejar que el chocolate se endurezca.
¡Buen provecho!
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Enfría las galletas ya cortadas durante 10 minutos antes de hornear para que conserven bordes limpios y textura uniforme.
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Hay muchas formas de buscar galletas ideas para una merienda especial, pero pocas resultan tan agradecidas como una bandeja de galletas de mantequilla bien hechas: bordes ligeramente dorados, centro tierno, aroma a vainilla y ese punto elegante que aporta la almendra molida. Esta receta está pensada para Receta Dolce: sencilla de preparar, pero con acabado de pastelería fina gracias al baño parcial de chocolate blanco y a un toque de almendra laminada.
No son unas galletas excesivamente dulces ni secas. La masa se trabaja con mantequilla a temperatura ambiente, azúcar glas y una pequeña parte de harina de almendra, lo que ayuda a conseguir una textura más delicada. En mi cocina, estas son las galletas que preparo cuando quiero algo bonito sin complicarme con mangas pasteleras ni decoraciones frágiles: quedan perfectas para regalar en una caja metálica, servir con café o acompañar una sobremesa de domingo.
Por qué esta receta funciona
La clave está en tres detalles. Primero, usar mantequilla de buena calidad y no derretirla: debe estar blanda, cremosa, pero todavía estructurada. Segundo, reposar la masa en frío para que las galletas mantengan la forma durante el horneado. Tercero, hornear solo hasta que los bordes empiecen a dorarse; si esperamos a que toda la superficie esté tostada, perderemos esa textura fina y ligeramente fundente.
La almendra molida no solo aporta sabor. También suaviza la miga y da un acabado más lujoso, muy típico de la repostería europea. El chocolate blanco, usado con moderación, crea contraste visual y añade cremosidad sin tapar el aroma de la mantequilla.
Ingredientes para unas 24 galletas
- 180 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 95 g de azúcar glas
- 1 huevo mediano
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 230 g de harina de trigo común
- 55 g de almendra molida
- 1/4 cucharadita de sal fina
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 140 g de chocolate blanco para fundir
- 35 g de almendra laminada tostada
- Ralladura fina de 1/2 limón, opcional
Preparación paso a paso
1. Cremar mantequilla y azúcar
Coloca la mantequilla blanda en un bol amplio y bate con el azúcar glas durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una crema pálida y suave. No hace falta incorporar demasiado aire, pero sí conviene que no queden grumos de mantequilla. Añade el huevo y la vainilla, y bate de nuevo hasta integrar.
2. Añadir los ingredientes secos
En otro recipiente mezcla la harina, la almendra molida, la sal y la levadura química. Si quieres un aroma más mediterráneo, incorpora también la ralladura fina de limón. Añade esta mezcla al bol de la mantequilla en dos tandas, removiendo con espátula hasta formar una masa homogénea. Evita amasar en exceso: cuando no veas harina seca, detente.
3. Enfriar la masa
Forma un disco con la masa, envuélvelo en film y refrigera durante 45 minutos. Este reposo es importante porque la mantequilla se reafirma y la harina se hidrata. Si tienes prisa, puedes extender la masa entre dos hojas de papel de horno antes de enfriarla; así luego será más fácil cortar las galletas.
4. Cortar las galletas
Precalienta el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Estira la masa hasta un grosor de unos 5 mm. Corta círculos, flores o rectángulos con un cortador limpio y coloca las piezas sobre una bandeja forrada con papel de horno, dejando un pequeño espacio entre ellas. Si la masa se ablanda mientras la manipulas, vuelve a meter la bandeja 10 minutos en la nevera.
5. Hornear en su punto
Hornea durante 11-13 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados y el centro se vea mate. Las galletas saldrán todavía algo blandas, pero se asientan al enfriarse. Déjalas 5 minutos en la bandeja y después pásalas a una rejilla. Este paso evita que se rompan y permite que la base conserve una textura agradable.
6. Decorar con chocolate blanco
Funde el chocolate blanco al baño María o en el microondas en tandas cortas, removiendo cada 20 segundos. Baña media galleta en el chocolate, deja escurrir el exceso y espolvorea almendra laminada tostada por encima. Coloca las galletas sobre papel de horno hasta que el chocolate se endurezca.
Consejos para un acabado de pastelería
Usa azúcar glas en lugar de azúcar granulado para una textura más fina. Tuesta ligeramente la almendra laminada en una sartén seca antes de decorar: el aroma cambia por completo y el contraste con el chocolate blanco es mucho más elegante. Si buscas un resultado más sofisticado, añade una pizca de sal en escamas sobre el chocolate recién aplicado.
También puedes jugar con las formas. Para una mesa de celebración quedan preciosas las galletas ovaladas o en forma de flor pequeña. Para regalar, las redondas son más resistentes y se apilan mejor.
Seguridad alimentaria y conservación
Como recuerda AESAN en sus recomendaciones generales de higiene alimentaria, conviene evitar contaminaciones cruzadas, lavarse bien las manos antes de manipular alimentos y conservar correctamente las preparaciones con huevo. En esta receta el huevo se hornea por completo, pero aun así es importante no dejar la masa cruda a temperatura ambiente durante mucho tiempo, especialmente en cocinas cálidas.
Una vez frías y decoradas, guarda las galletas en una lata o recipiente hermético. Se conservan bien durante 5-6 días en un lugar fresco y seco. Si hace mucho calor, el chocolate blanco puede ablandarse; en ese caso, guárdalas en la nevera dentro de una caja bien cerrada y sácalas 10 minutos antes de servir.
Variaciones deliciosas
Puedes sustituir el chocolate blanco por chocolate negro al 70 % si prefieres un contraste menos dulce. Otra opción es añadir una cucharadita de canela a la masa para un perfil más tradicional, o cambiar la ralladura de limón por naranja. Si quieres una versión más festiva, mezcla unas gotas de agua de azahar con la vainilla; combina muy bien con la almendra.
Para una presentación de lujo, coloca las galletas en una fuente de cerámica clara, alternando piezas bañadas y sin bañar. Unas pocas almendras laminadas alrededor y una taza de café completan una escena sencilla, cálida y muy apetecible.
Chef tip
Si quieres que todas las galletas queden del mismo grosor, usa dos varillas de 5 mm como guía a los lados del rodillo. Es un truco simple, pero mejora mucho el horneado: las piezas se cocinan de forma uniforme y ninguna queda demasiado seca.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar la masa con antelación?
Sí. Puedes dejar la masa en la nevera hasta 24 horas, bien envuelta en film. Antes de estirarla, déjala reposar 10 minutos a temperatura ambiente si está demasiado firme.
¿Se pueden congelar estas galletas?
Sí. Congela las galletas ya cortadas, sin hornear, sobre una bandeja. Cuando estén firmes, pásalas a una bolsa apta para congelador. Hornéalas directamente congeladas, añadiendo 2 o 3 minutos al tiempo indicado.
¿Por qué se deforman en el horno?
Normalmente ocurre porque la masa estaba demasiado blanda o porque la mantequilla se calentó en exceso. Refrigera las galletas cortadas antes de hornear y asegúrate de no batir la masa más de lo necesario después de añadir la harina.
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