Galletas tradicionales italianas de Navidad

Auténticas galletas italianas de Navidad, ricciarelli de almendra y naranja, fáciles de preparar y perfectas para endulzar las fiestas.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 250 g de almendras molidas (crudas sin piel)
- 200 g de azúcar glas (y más para rebozar)
- 2 claras de huevo (a temperatura ambiente)
- 1 cucharada (15 ml) de zumo de limón
- Ralladura fina de una naranja
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Preparación
Precalienta el horno a 160°C. Forra una bandeja con papel de horno.
Tamiza juntos la almendra molida y el azúcar glas en un bol grande.
Monta las claras de huevo con el zumo de limón hasta que estén firmes y formen picos.
Incorpora las claras montadas a la mezcla de secos junto con la ralladura de naranja y la vainilla. Mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una masa pegajosa.
Con las manos espolvoreadas con azúcar glas, forma bolitas de unos 20 g. Pásalas por azúcar glas y colócalas en la bandeja.
Hornea durante 12-15 minutos. Deben quedar firmes pero blandas al centro. Apaga el horno y déjalas reposar 5 minutos con la puerta entreabierta. Luego enfría sobre una rejilla.
¡Buen provecho!
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Si la masa se pega demasiado, no añadas más almendra; refrigérala durante 20 minutos y trabajala con las manos humedecidas en azúcar glas.
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Las galletas tradicionales italianas de Navidad son un emblema de la repostería navideña. En particular, los ricciarelli de Siena, originarios de la Toscana, han conquistado los paladares de medio mundo, incluido el español. Su textura, que combina un exterior crujiente con un interior tierno y húmedo, las convierte en una tentación irresistible. En mi cocina, cada año repito esta receta; el aroma a almendra y naranja que inunda la casa es el preludio de la Navidad. Estas galletas no solo son un placer para el gusto, sino también un viaje a la historia de la repostería artesanal.
Su éxito en España es comprensible: los ingredientes son básicos y la técnica asequible, pero el resultado es sofisticado. A menudo se sirven junto a un café o un vino dulce, y son el broche perfecto para una comida festiva. Además, admiten múltiples variaciones: con chocolate, especias o frutas confitadas, lo que las hace versátiles y siempre sorprendentes.
Un poco de historia
Los ricciarelli se documentan por primera vez en el siglo XIV, atribuidos a la repostería de los conventos sieneses. Su nombre deriva de su forma ovalada y la superficie rugosa, que recuerda a un rizo ("riccio"). La receta original apenas ha cambiado: almendras, azúcar, claras de huevo y aromas cítricos. En la actualidad, siguen elaborándose según la tradición en la ciudad de Siena, con denominación de origen. Su consumo se asocia especialmente a la Navidad, aunque se disfrutan todo el año.
Con la migración y el intercambio cultural, estas galletas llegaron a España, donde se integraron en el recetario navideño. Muchas pastelerías españolas las incluyen en sus ofertas de diciembre, a menudo confundidas con los amaretti italianos. Sin embargo, los ricciarelli se distinguen por su mayor contenido de almendra y su textura más blanda.
Ingredientes tradicionales
- 250 g de almendras molidas (preferiblemente crudas y sin piel)
- 200 g de azúcar glas, y más para rebozar
- 2 claras de huevo (a temperatura ambiente)
- 1 cucharada de zumo de limón (recién exprimido)
- Ralladura fina de una naranja de buena calidad
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Opcional: 1 cucharada de miel de abeja (para una textura más suave)
Nota: para una versión perfecta, muele almendras enteras en casa justo antes de usar. Así se conservan todos los aceites esenciales.
Preparación detallada
Paso 1: Preparación
Saca las claras del frigorífico al menos 30 minutos antes de usarlas. Precalienta el horno a 160°C (posición estándar). Cubre una bandeja de horno con papel sulfurizado.
Paso 2: Mezcla de ingredientes secos
En un bol amplio, tamiza las almendras molidas y el azúcar glas. Tamizar es fundamental para evitar grumos y garantizar una masa uniforme.
Paso 3: Montar las claras
En un bol limpio y sin restos de grasa, monta las claras con una pizca de sal (opcional) y el zumo de limón. Bátelas con varillas eléctricas hasta que estén firmes. Deben formar picos que se mantengan al levantar las varillas.
Paso 4: Integrar ingredientes
Vierte las claras montadas sobre la mezcla de secos. Añade la ralladura de naranja y la vainilla. Con una espátula de goma, mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea y pegajosa. Si usas miel, incorpórala ahora.
Paso 5: Formar las galletas
Espolvorea tus manos con azúcar glas. Toma pequeñas porciones de masa (unos 20 g cada una) y forma bolitas. Luego, pásalas por un plato con azúcar glas, cubriéndolas completamente. Colócalas en la bandeja con una separación de 2 cm.
Paso 6: Horneado
Hornea las galletas durante 12-15 minutos. Deben estar firmes al tacto pero aún blandas en el centro. La base adquirirá un color ligeramente dorado. No las hornees demasiado, o perderán su textura característica.
Paso 7: Enfriado
Apaga el horno y deja las galletas dentro con la puerta entreabierta durante 5 minutos. Después, transfiérelas a una rejilla para que se enfríen por completo. Este reposo permite que el interior termine de cocerse de forma suave.
Consejo del Chef
Para evitar que las galletas se agrieten durante el horneado, asegúrate de que el azúcar glas cubra completamente toda la superficie. Además, si la masa está demasiado pegajosa, puedes refrigerarla 20-30 minutos antes de darle forma. El frío facilita el manejo.
Nota de seguridad alimentaria
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el consumo de huevos crudos o poco cocinados supone un riesgo de salmonelosis. En esta receta, las claras se montan crudas y no alcanzan una temperatura suficientemente alta en el horno para garantizar la eliminación de bacterias. Por ello, recomiendo usar claras pasteurizadas (disponibles en brick en la mayoría de supermercados) o, si usas huevos frescos, asegúrate de que sean de gallinas criadas al aire libre y mantenlos refrigerados. Lava todos los utensilios después del contacto con huevo.
Variaciones de la receta
- Al chocolate: añade 50 g de pepitas de chocolate negro a la masa.
- Especiadas: una pizca de canela o cardamomo en la mezcla de secos.
- Con cítricos: sustitúye la naranja por ralladura de limón o lima.
Cómo servir y conservar
Estas galletas son perfectas acompañadas de un café, té o vino dulce (como un Pedro Ximénez). Se conservan en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 10 días. Si prefieres guardarlas en nevera, sácalas 15 minutos antes de servir para que recuperen su textura ideal.
Preguntas Frecuentes
¿Puedo hacerlas sin gluten?
Sí, la receta no contiene harina de trigo, solo almendra. Asegúrate de que todos los ingredientes estén libres de contaminación cruzada.
¿Se pueden congelar?
Sí, puedes congelar las galletas horneadas en un recipiente hermético hasta 3 meses. Para descongelar, déjalas a temperatura ambiente una hora. También puedes congelar la masa y hornear directamente, añadiendo 2 minutos al tiempo de cocción.
¿Qué hago si la masa se deshace?
La masa debe ser pegajosa pero moldeable. Si notas que se disgrega, añade una cucharada extra de claras montadas o un poco de zumo de limón hasta que ligue.
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