Mousse de Mango y Coco Cremosa y Espectacular

Prepara esta exquisita mousse de mango y coco, un postre ligero, cremoso y sin horno ideal para cualquier ocasión.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 6 hojas de gelatina neutra (aprox. 12 g)
- 500 g de mangos maduros
- 1 cucharada de zumo de limón
- 200 ml de nata para montar (35% MG)
- 80 g de azúcar glas
- 400 ml de leche de coco en lata (solo la parte sólida)
- Coco rallado tostado para decorar
- Hojas de menta para decorar
Preparación
Hidrata las 6 hojas de gelatina en un bol con abundante agua fría durante 5 minutos.
Pela 500 g de mangos maduros, retira el hueso y tritura la pulpa junto con 1 cucharada de zumo de limón hasta obtener un puré fino. Reserva 4 cucharadas del puré en un cazo pequeño.
Calienta las 4 cucharadas de puré de mango reservadas a fuego suave sin que hiervan. Escurre la gelatina hidratada y disuélvela en el puré caliente removiendo bien. Añade esta mezcla al resto del puré de mango y remueve para homogeneizar.
En un bol grande y muy frío, vierte 200 ml de nata para montar junto con 80 g de azúcar glas. Monta con varillas eléctricas a velocidad media-alta hasta que esté semimontada, con picos suaves.
Añade la parte sólida de la lata de leche de coco a la nata montada. Mezcla con movimientos envolventes con una espátula de goma para no perder el aire.
Incorpora el puré de mango a la mezcla de nata y coco, poco a poco y con movimientos envolventes, hasta conseguir una mezcla homogénea de color amarillo pálido.
Reparte la mezcla en 6 copas individuales o en un molde grande. Refrigera durante un mínimo de 4 horas, o hasta que la mousse esté completamente firme.
Decora con coco rallado tostado, daditos de mango fresco y hojas de menta justo antes de servir.
¡Buen provecho!
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Para una textura supersuave, asegúrate de que la nata esté muy fría (métela 15 minutos al congelador antes de montarla) y no la batas en exceso. El punto óptimo es cuando forma picos blandos que se mantienen pero aún tienen un movimiento sedoso en el bol.
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El mango y el coco forman una de las parejas más afortunadas de la gastronomía tropical. Esta mousse de mango y coco captura toda esa esencia en un postre ligero, cremoso y sofisticado, perfecto para sorprender a tus invitados o para darte un capricho elegante. La técnica de la mousse es un pilar fundamental de la pastelería clásica, y en Receta Dolce la hemos adaptado para resaltar los sabores más vibrantes de la temporada.
En mi cocina, este postre de mango y coco siempre es un éxito rotundo, especialmente durante los meses de calor, cuando apetece algo refrescante pero con mucha personalidad. La dulzura natural del mango maduro se funde con la untuosidad de la leche de coco y la ligereza de la nata montada, creando una experiencia de textura y sabor sencillamente celestial. Es un lujo al alcance de cualquier hogar.

Para garantizar un resultado perfecto y seguro, la manipulación de los ingredientes frescos es clave. Sigo siempre las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que insiste en mantener los postres que contienen lácteos y gelatina bajo refrigeración continua por debajo de los 4°C. Esta mousse se conserva perfectamente en la nevera hasta 48 horas, bien cubierta con film transparente, aunque te aseguro que volará en minutos.
¿Por qué esta receta funciona?
La magia de esta mousse reside en su equilibrio perfecto. El puré de mango se estabiliza con una pequeña cantidad de gelatina, lo que asegura que la mousse mantenga su estructura al servirla sin volverse líquida o aguada. La nata montada, por su parte, aporta la textura aireada y sedosa que buscamos en un postre de alta pastelería. La grasa natural del coco no solo intensifica la cremosidad, sino que envuelve el paladar potenciando el carácter afrutado del mango sin enmascararlo.
Ingredientes Clave
- Mango: Necesitas mangos muy maduros y fragantes. Si no encuentras frescos de calidad, un puré de mango envasado de alta gama puede funcionar, aunque el sabor de la fruta fresca es inigualable. La variedad Ataúlfo (o "champagne") es ideal por su dulzor y textura sedosa.
- Leche de Coco: Es imprescindible utilizar leche de coco en lata (no la bebida de coco en brick). La parte grasa que se separa al enfriarla es la que necesitamos para aportar esa textura sedosa y el sabor auténtico a este postre.
- Nata para Montar: Debe tener un mínimo de 35% de materia grasa. Sin ella, la mousse no adquirirá la consistencia firme pero ligera que buscamos.
- Gelatina: Utilizamos gelatina neutra en hojas. Es más fácil de dosificar y proporciona un acabado más limpio y transparente que la gelatina en polvo.
Elaboración Paso a Paso
- Hidratar la gelatina: Coloca las 6 hojas de gelatina en un recipiente con abundante agua fría. Déjalas hidratar durante 5 minutos hasta que estén completamente flexibles.
- Preparar el puré de mango: Pela los mangos, retira el hueso y corta la pulpa en trozos. Tritúrala junto con el zumo de limón hasta obtener un puré fino y sin grumos. Reserva 4 cucharadas de este puré para el siguiente paso.
- Disolver la gelatina: Calienta las 4 cucharadas de puré reservadas en un cazo pequeño a fuego suave, sin que lleguen a hervir. Escurre bien la gelatina hidratada y disuélvela en este puré caliente, removiendo hasta que se integre por completo. Vierte esta mezcla sobre el resto del puré de mango y remueve bien para homogeneizar.
- Montar la nata: En un bol grande (preferiblemente de metal) que esté muy frío, vierte la nata líquida y el azúcar glas. Bate con varillas eléctricas a velocidad media-alta hasta que la nata esté semimontada. Debe formar picos suaves que se mantengan, pero sin llegar a estar demasiado firme. Es importante no pasarse, o la nata se cortará.
- Añadir el coco: Incorpora la parte sólida de la leche de coco a la nata montada. Con una espátula de goma, mezcla con movimientos envolventes y suaves para no perder el aire que has incorporado.
- Unir las mezclas: Añade el puré de mango con gelatina a la mezcla de nata y coco. Hazlo poco a poco, con la misma técnica de movimientos envolventes, hasta obtener una mezcla homogénea de un color amarillo pálido uniforme.
- Reposo en frío: Vierte la mousse en copas, vasos o en un molde grande. Si quieres un acabado limpio, llénalos hasta el borde y alisa con una espátula. Refrigera durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche. Este tiempo de reposo es fundamental para que la gelatina actúe y la mousse adquiera la consistencia perfecta.
- Decorar y servir: Justo antes de servir, decora la superficie con virutas de coco tostado, pequeños daditos de mango fresco y unas hojitas de menta fresca. Puedes añadir ralladura de lima o unas semillas de granada para un contraste visual espectacular.
Consejo de Chef
Para una textura supersuave y sedosa, asegúrate de que la nata esté muy fría (métela 15 minutos en el congelador antes de montarla) y no la batas en exceso. El punto perfecto es cuando, al levantar las varillas, la nata cae formando pliegues que se mantienen un momento antes de desaparecer en la mezcla. Las varillas eléctricas manuales son la mejor opción para controlar el punto exacto.
Preguntas Frecuentes
¿Puedo sustituir la gelatina por agar-agar?
Sí. Sustituye las 6 hojas de gelatina por 2 gramos de agar-agar en polvo. Disuélvelo en el puré de mango frío y lleva la mezcla a ebullición durante 2 minutos. Deja templar ligeramente antes de mezclar con la nata. La textura será ligeramente más firme, similar a una panna cotta, perfectamente válida para esta receta y apta para vegetarianos.
¿Se puede congelar esta mousse?
No es recomendable. Al descongelarse, la nata montada pierde su estructura aireada y la mousse adquiere una textura granulada y acuosa. Lo mejor es prepararla con antelación y mantenerla en la nevera (hasta 48 horas) hasta el momento de servir.
¿Qué hago si mi mezcla queda demasiado líquida?
Generalmente, si la nata está bien montada y la gelatina bien hidratada, no debería pasar. Si la nata se ha batido de menos o has añadido el puré muy caliente, la mousse no cuajará del todo. Puedes calentar una pequeña parte de la mezcla, añadir una hoja más de gelatina hidratada y volver a integrarla en frío para salvarla.
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