Pastel de almendra y naranja confitada

Pastel elegante de almendra y naranja confitada, con miga jugosa, aroma cítrico y acabado crujiente de almendra.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 180 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 170 g de azúcar blanco
- 3 huevos medianos a temperatura ambiente
- 140 g de harina de repostería
- 110 g de almendra molida
- 10 g de levadura química
- 1 pizca generosa de sal fina
- Ralladura fina de 1 naranja grande
- 60 ml de zumo de naranja natural
- 80 g de naranja confitada en dados pequeños
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 35 g de almendra laminada
- 1 cucharada de azúcar glas opcional
- 1 cucharada de mermelada de naranja suave opcional
Preparación
Precalienta el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 20 cm y cubre la base con papel de horno.
Bate la mantequilla blanda con el azúcar durante 3 o 4 minutos, hasta obtener una crema pálida y esponjosa.
Añade la vainilla y la ralladura de naranja. Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición.
Mezcla en otro bol la harina, la almendra molida, la levadura química y la sal.
Incorpora los secos a la crema en dos tandas, alternando con el zumo de naranja, y mezcla con espátula hasta integrar.
Añade la naranja confitada en dados pequeños y remueve con movimientos envolventes para repartirla por la masa.
Vierte la masa en el molde, alisa la superficie y reparte la almendra laminada por encima.
Hornea durante 38-45 minutos, hasta que el centro esté cocido y el palillo salga con migas húmedas, sin masa cruda.
Deja reposar 12 minutos en el molde, desmolda sobre una rejilla y deja enfriar antes de cortar.
Opcionalmente, pincela la superficie templada con mermelada de naranja diluida para aportar brillo y espolvorea ligeramente con azúcar glas antes de servir.
¡Buen provecho!
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Frota la ralladura de naranja con el azúcar antes de batirlo con la mantequilla para liberar los aceites esenciales y perfumar la masa de forma uniforme.
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Pastel de almendra y naranja confitada: un clásico elegante para meriendas especiales
Hay pasteles que no necesitan demasiada decoración para parecer de celebración. Este pastel de almendra y naranja confitada tiene esa presencia discreta de la repostería bien hecha: miga húmeda, aroma cítrico, bordes dorados y una capa fina de almendra laminada que se tuesta en el horno hasta quedar crujiente. Es una receta pensada para Receta Dolce: refinada, tradicional en espíritu y lo bastante práctica como para prepararla en casa sin maquinaria profesional.
La base combina mantequilla, huevos, harina de repostería y almendra molida. La naranja aporta perfume en dos formas: ralladura fresca en la masa y pequeños dados de naranja confitada repartidos por el interior. El resultado es un pastel tierno, con un punto jugoso que recuerda a los dulces de convento y a las meriendas familiares de domingo, pero con una presentación limpia y elegante.
En mi cocina me gusta servirlo ligeramente templado el primer día, cuando la almendra de la superficie aún conserva ese contraste crujiente. Al día siguiente, si se guarda bien tapado, la miga gana profundidad y la naranja se integra aún más. Es uno de esos pasteles que mejoran con reposo y que quedan perfectos con café, té negro o una copa pequeña de vino dulce.
Ingredientes para 8 raciones
Para la masa
- 180 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 170 g de azúcar blanco
- 3 huevos medianos, a temperatura ambiente
- 140 g de harina de repostería
- 110 g de almendra molida
- 10 g de levadura química
- 1 pizca generosa de sal fina
- Ralladura fina de 1 naranja grande
- 60 ml de zumo de naranja natural
- 80 g de naranja confitada en dados pequeños
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para terminar
- 35 g de almendra laminada
- 1 cucharada de azúcar glas, opcional
- 1 cucharada de mermelada de naranja suave, opcional, para dar brillo
Utensilios recomendados
Necesitarás un molde redondo de 20 cm, papel de horno, varillas eléctricas o manuales, una espátula, un bol amplio y un rallador fino. El molde de 20 cm ayuda a que el pastel quede alto y jugoso; si usas uno más grande, se horneará antes y la miga quedará más baja.
Preparación paso a paso
1. Prepara el molde y el horno
Precalienta el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Engrasa el molde con un poco de mantequilla y cubre la base con papel de horno. Si tu horno dora mucho por arriba, coloca la rejilla en la parte media-baja para que el pastel suba de forma uniforme sin tostarse en exceso.
2. Airear la mantequilla
Pon la mantequilla blanda en un bol con el azúcar y bate durante 3 o 4 minutos, hasta obtener una crema pálida y esponjosa. Este paso no es decorativo: ayuda a incorporar aire y mejora la textura final. Añade la vainilla y la ralladura de naranja, y bate unos segundos más para que los aceites de la piel perfumen la grasa.
3. Incorporar los huevos
Añade los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición. Si la mezcla parece cortarse un poco, no te preocupes; se estabilizará al añadir los ingredientes secos. Para evitar cambios bruscos, es importante que los huevos no estén fríos de la nevera.
4. Mezclar secos y líquidos
En otro bol, mezcla la harina, la almendra molida, la levadura química y la sal. Incorpora esta mezcla a la crema de mantequilla en dos tandas, alternando con el zumo de naranja. Hazlo con movimientos suaves de espátula, sin batir en exceso. La masa debe quedar densa, aromática y cremosa.
5. Añadir la naranja confitada
Reboza ligeramente los dados de naranja confitada con una cucharadita de harina si están muy húmedos. Incorpóralos a la masa con movimientos envolventes. Este pequeño gesto ayuda a que no se vayan todos al fondo durante el horneado.
6. Hornear con almendra laminada
Vierte la masa en el molde y alisa la superficie. Reparte la almendra laminada por encima sin presionarla demasiado. Hornea durante 38-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga limpio o con unas migas húmedas, pero sin masa cruda. Si la superficie se dora antes de tiempo, cúbrela suavemente con papel de aluminio durante los últimos minutos.
7. Reposar y desmoldar
Deja reposar el pastel 12 minutos dentro del molde. Después, pasa un cuchillo fino por el borde y desmóldalo sobre una rejilla. Si quieres un acabado más brillante, calienta una cucharada de mermelada de naranja con unas gotas de agua y pincela la superficie cuando el pastel aún esté templado.
Punto de cocción perfecto
La clave está en no secarlo. Un pastel con almendra molida debe conservar cierta humedad interna. Si esperas a que el palillo salga completamente seco, es posible que se pase. Busca migas tiernas adheridas al palillo y una superficie elástica al tocarla con suavidad.
Consejo de conservación y seguridad alimentaria
Según las recomendaciones generales de seguridad alimentaria de AESAN, los alimentos preparados deben conservarse evitando temperaturas de riesgo durante periodos prolongados. Este pastel aguanta bien a temperatura ambiente durante 24 horas si la cocina es fresca y está protegido en una campana o recipiente hermético. Para conservarlo más tiempo, guárdalo en la nevera hasta 4 días y sácalo 20 minutos antes de servir para que recupere textura. Si lo congelas, envuélvelo en porciones y consúmelo en un plazo aproximado de 2 meses.
Variaciones elegantes
Puedes sustituir parte de la naranja confitada por limón confitado si buscas un perfil más fresco. También queda muy bien con una cucharada de licor de naranja en la masa, especialmente si el pastel se servirá en una comida adulta. Para un acabado más de pastelería, acompáñalo con una quenelle de nata poco azucarada o con crema inglesa ligera.
Si prefieres una versión más rústica, usa azúcar moreno claro en lugar de azúcar blanco. La miga quedará algo más oscura y con notas de caramelo. Para una versión más festiva, añade 25 g de pistachos picados a la superficie junto con la almendra laminada.
Errores comunes y cómo evitarlos
El primer error es usar mantequilla fría. Debe estar blanda, pero no derretida. Si está demasiado dura, no atrapará bien el aire; si está líquida, la masa quedará pesada. El segundo error es batir demasiado después de añadir la harina. En ese momento solo buscamos integrar, no desarrollar gluten. El tercer error es cortar el pastel recién salido del horno: necesita reposo para que la miga se asiente y no se deshaga.
Otro detalle importante es la naranja confitada. Si los dados son muy grandes, dominarán cada bocado y pueden hundirse. Lo ideal es cortarlos pequeños, de unos 4 o 5 mm, para que aparezcan como pequeñas notas de sabor repartidas por toda la miga.
Cómo servirlo
Para una merienda elegante, coloca el pastel entero sobre un plato blanco o una fuente de cerámica clara y espolvorea apenas con azúcar glas. No lo cubras por completo: la almendra tostada debe verse. Sirve porciones limpias con un cuchillo de sierra fino. Si quieres elevarlo un poco más, acompáñalo con yogur griego batido con miel o con una salsa rápida de naranja hecha con zumo reducido y una pizca de mantequilla.
Chef tip
Para intensificar el aroma sin añadir más azúcar, frota la ralladura de naranja con el azúcar antes de batirlo con la mantequilla. Este gesto libera los aceites esenciales de la piel y perfuma toda la masa de forma más uniforme.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerlo sin naranja confitada?
Sí. Puedes omitirla o sustituirla por arándanos secos, pasas rubias o trocitos de orejón. Aun así, la naranja confitada aporta el carácter más reconocible de esta receta.
¿Se puede preparar el día anterior?
Sí, y de hecho queda muy bien. Guárdalo bien tapado cuando esté completamente frío. Al día siguiente tendrá una miga más asentada y un aroma más profundo.
¿Puedo usar harina normal?
Puedes usar harina de trigo común, aunque la harina de repostería da una textura más fina. Si usas harina común, mezcla con suavidad y evita batir demasiado después de incorporarla.
¿Cómo sé si está listo sin abrir demasiado el horno?
Observa la superficie: debe estar dorada, ligeramente abombada y firme al tacto. A partir del minuto 38 puedes hacer la prueba del palillo en el centro. Antes de ese tiempo conviene no abrir el horno para no cortar la subida.
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