Tarta cremosa de chocolate con avellanas

Tarta cremosa de chocolate negro con base crujiente y avellanas tostadas, elegante y fácil de preparar en casa.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 220 g de galletas tipo digestive o María tostada
- 90 g de mantequilla sin sal fundida
- 25 g de cacao puro en polvo
- 30 g de azúcar moreno
- 1 pizca de sal fina
- 260 g de chocolate negro 70 % troceado
- 250 ml de nata para montar, mínimo 35 % materia grasa
- 120 ml de leche entera
- 2 huevos grandes
- 55 g de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 70 g de avellanas tostadas ligeramente picadas
- 1 cucharada de cacao puro para espolvorear
- 1 cucharadita de miel suave o sirope dorado, opcional
- Escamas de sal, opcional
Preparación
Precalienta el horno a 170 ºC y forra la base de un molde desmontable de 20 cm con papel de horno.
Tritura las galletas y mézclalas con cacao, azúcar moreno, sal y mantequilla fundida hasta obtener una textura de arena húmeda.
Presiona la mezcla de galleta en el molde, formando una base compacta con un pequeño borde lateral, y hornea durante 10 minutos.
Calienta la nata con la leche hasta que esté muy caliente sin hervir fuerte y viértela sobre el chocolate negro troceado.
Deja reposar un minuto y remueve hasta obtener una crema de chocolate lisa y brillante.
Bate los huevos con el azúcar, la vainilla y una pizca de sal, sin incorporar demasiado aire.
Añade la crema de chocolate templada a la mezcla de huevos poco a poco, removiendo continuamente.
Baja el horno a 150 ºC, vierte el relleno sobre la base y hornea de 28 a 32 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente.
Deja reposar 10 minutos en el horno apagado con la puerta entreabierta, enfría a temperatura ambiente y refrigera al menos 4 horas.
Desmolda, espolvorea cacao puro y decora con avellanas tostadas, miel suave opcional y unas escamas de sal antes de servir.
¡Buen provecho!
RecetaDolce Studio
Descubierto en RecetaDolce.com
La excelencia culinaria española en tu hogar.
© 2026 RecetaDolce Studio
Tuesta las avellanas justo antes de decorar la tarta y añádelas frías para conservar el contraste crujiente sin ablandar la crema de chocolate.
Conoce más sobre Isabella Dolce →
Una tarta de chocolate elegante, con ingredientes claros y receta fiable
Hay postres que no necesitan artificios para sentirse especiales. Esta tarta cremosa de chocolate con avellanas es una de esas recetas que parecen de vitrina de pastelería, pero que se pueden preparar en casa con calma, buenos ingredientes y una técnica sencilla. La base queda crujiente y ligeramente tostada, el relleno tiene una textura sedosa, casi de trufa suave, y la cobertura de avellanas aporta ese contraste que hace que cada bocado resulte más completo.
Me gusta esta receta porque une dos mundos muy de Receta Dolce: la pastelería de acabado cuidado y la cocina tradicional que respeta el sabor de cada ingrediente. No es una tarta excesivamente dulce ni pesada. El chocolate negro manda, la nata le da cuerpo, la mantequilla redondea la crema y las avellanas recuerdan a los dulces clásicos de obrador. En mi cocina la preparo cuando quiero un postre que aguante bien el corte y que pueda servirse en porciones limpias, sin complicarme con decoraciones imposibles.
La clave está en trabajar el relleno sin prisas. No hace falta montar, batir durante largos minutos ni usar gelatina. Basta con fundir el chocolate con una mezcla caliente de nata y leche, integrar los huevos con suavidad y hornear a baja temperatura hasta que el centro apenas tiemble. Después, el reposo en frío termina de asentar la crema.
Ingredientes para 8 raciones
Para la base
- 220 g de galletas tipo digestive o María tostada
- 90 g de mantequilla sin sal, fundida
- 25 g de cacao puro en polvo
- 30 g de azúcar moreno
- 1 pizca de sal fina
Para el relleno cremoso
- 260 g de chocolate negro 70 %, troceado
- 250 ml de nata para montar, mínimo 35 % materia grasa
- 120 ml de leche entera
- 2 huevos grandes
- 55 g de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
Para terminar
- 70 g de avellanas tostadas, ligeramente picadas
- 1 cucharada de cacao puro para espolvorear
- 1 cucharadita de miel suave o sirope dorado, opcional
- Unas escamas de sal, opcional
Preparación paso a paso
1. Preparar el molde y calentar el horno
Precalienta el horno a 170 ºC con calor arriba y abajo. Forra la base de un molde desmontable de 20 cm con papel de horno. Si quieres desmoldar la tarta con más seguridad, engrasa ligeramente las paredes con mantequilla y coloca una tira de papel alrededor. Este pequeño gesto ayuda mucho cuando la crema ya está fría y firme.
2. Hacer una base compacta y crujiente
Tritura las galletas hasta obtener una arena fina. Puedes hacerlo con robot de cocina o metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima. Mézclalas con el cacao, el azúcar moreno y la pizca de sal. Añade la mantequilla fundida y remueve hasta que toda la mezcla parezca arena húmeda.
Vierte la preparación en el molde y presiona bien con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso. Sube un poco la mezcla por los laterales para formar un borde bajo. Hornea la base durante 10 minutos. Al sacarla, deja que pierda algo de calor mientras preparas el relleno. Este horneado previo evita que la base se humedezca demasiado.
3. Fundir el chocolate con cuidado
Coloca el chocolate troceado en un bol resistente al calor. En un cazo, calienta la nata con la leche hasta que esté muy caliente, pero sin hervir de forma fuerte. Cuando veas pequeñas burbujas en los bordes, retira el cazo del fuego y vierte la mezcla sobre el chocolate. Espera un minuto y después remueve desde el centro con una espátula hasta conseguir una crema brillante.
Si queda algún trocito sin fundir, puedes colocar el bol unos segundos al baño María, pero evita calentar en exceso. El chocolate agradece la paciencia: demasiado calor puede volverlo áspero o separar la grasa.
4. Integrar los huevos sin incorporar aire de más
En otro bol, bate los huevos con el azúcar, la vainilla y la sal solo hasta que se mezclen. No buscamos una espuma, sino una base uniforme. Añade poco a poco la crema de chocolate templada, removiendo continuamente. Si el chocolate está demasiado caliente, espera unos minutos antes de mezclarlo con los huevos para que no cuajen.
Pasa el relleno por un colador fino si quieres una textura especialmente lisa. Este paso no es obligatorio, pero da un acabado más profesional y elimina pequeñas fibras de huevo o burbujas.
5. Hornear hasta lograr una crema sedosa
Baja la temperatura del horno a 150 ºC. Vierte el relleno sobre la base horneada y alisa la superficie. Hornea durante 28-32 minutos. La tarta estará lista cuando los bordes se vean asentados y el centro todavía tenga un ligero temblor al mover el molde. No esperes a que quede completamente firme dentro del horno, porque se seguirá cuajando con el calor residual.
Apaga el horno, abre un poco la puerta y deja reposar la tarta dentro 10 minutos. Después pásala a una rejilla y enfríala a temperatura ambiente. Cuando ya no esté caliente, cúbrela y refrigérala al menos 4 horas, aunque de un día para otro queda aún mejor.
Acabado y presentación
Antes de servir, desmolda la tarta con cuidado. Espolvorea una capa ligera de cacao puro sobre la superficie. Reparte las avellanas tostadas por encima, procurando que algunas queden más enteras y otras más picadas para dar textura. Si te apetece un acabado brillante, añade unos hilos muy finos de miel suave o sirope dorado. Unas escamas de sal realzan muchísimo el chocolate negro, pero conviene usarlas con moderación.
Para cortar porciones limpias, calienta un cuchillo largo bajo agua caliente, sécalo bien y corta sin serrar demasiado. Limpia la hoja entre corte y corte. Sirve la tarta fría, pero no helada: unos 10 minutos fuera de la nevera antes de llevarla a la mesa bastan para que la crema se vuelva más amable.
Consejo de chef
Tuesta las avellanas aunque ya las compres tostadas. Cinco minutos en una sartén seca, a fuego medio y moviéndolas a menudo, despiertan sus aceites naturales y hacen que el aroma combine mejor con el chocolate. Déjalas enfriar antes de ponerlas sobre la tarta para no ablandar la superficie.
Seguridad alimentaria y conservación
Como esta receta lleva huevos y lácteos, conviene enfriarla bien y conservarla siempre en la nevera. AESAN recomienda mantener una correcta higiene durante la manipulación de alimentos y respetar la refrigeración en preparaciones sensibles. Usa huevos frescos, evita dejar la tarta muchas horas a temperatura ambiente y guárdala tapada para que no absorba olores. Se conserva bien durante 3 días refrigerada.
También puedes congelarla ya cortada en porciones. Envuelve cada trozo en film alimentario y después en una bolsa apta para congelación. Para servir, descongela lentamente en la nevera durante varias horas. La textura seguirá siendo buena, aunque las avellanas estarán más crujientes si las añades después de descongelar.
Variaciones posibles
Si prefieres una tarta más suave, usa chocolate del 60 % en lugar de 70 %. Para un toque más adulto, añade una cucharadita de café soluble a la nata caliente; no sabrá a café, pero intensificará el cacao. También puedes sustituir parte de las avellanas por almendras laminadas tostadas, aunque la personalidad del postre cambia un poco.
Para una versión más festiva, acompaña cada porción con una cucharada de nata semimontada sin mucho azúcar o con una quenelle de helado de vainilla. En cambio, si buscas un final más ligero, unas frambuesas frescas aportan acidez y color sin robar protagonismo al chocolate.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar la tarta el día anterior?
Sí, de hecho es lo más recomendable. El reposo en frío mejora la textura del relleno, facilita el corte y permite que el sabor del chocolate se asiente. Solo espera a decorar con cacao y avellanas hasta poco antes de servir.
¿Por qué se me agrieta la superficie?
Suele ocurrir por exceso de horno o temperatura demasiado alta. Hornea a 150 ºC y retira la tarta cuando el centro aún tiemble ligeramente. Las grietas pequeñas no afectan al sabor y se pueden disimular con cacao y frutos secos.
¿Puedo hacerla sin molde desmontable?
Puedes usar un molde fijo, pero será más difícil desmoldarla. En ese caso, forra muy bien la base y las paredes con papel de horno, dejando pestañas laterales para levantar la tarta cuando esté completamente fría.
Nuestra
edición
semanal
"Secretos de alta cocina y las historias detrás de los platos más emblemáticos de España, directos a tu bandeja de entrada."
Suscripción Exclusiva
Ingresa tu correo para recibir nuestra guía de "Tapas de Autor" de regalo.
- Acceso a Recetas Privadas
- Masterclasses Mensuales
- Guías en PDF de Temporada
- Invitaciones a Eventos

