Tarta de Mango y Maracuyá: Alta Pastelería Tropical con Sable Bretón

Tarta de mango y maracuyá con sable bretón, curd sedoso y decoración de alta pastelería. Receta paso a paso con trucos de chef.
RECETA PASO A PASO
Ingredientes
- 150 g de harina de trigo de repostería
- 75 g de mantequilla fría en dados
- 50 g de azúcar glas
- 1 yema de huevo M
- 1 pizca de sal fina
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 300 g de pulpa de mango maduro
- 100 g de azúcar blanco
- 2 huevos enteros
- 50 g de mantequilla sin sal
- Zumo de 1/2 lima
- 1 hoja de gelatina neutra
- 200 g de pulpa de maracuyá
- 80 g de azúcar blanco
- 2 yemas de huevo
- 30 g de mantequilla sin sal
- 1 hoja de gelatina neutra
- 1 mango maduro para decorar
- Pulpa fresca de maracuyá con semillas
- Hojas de oro comestible
- Menta fresca
Preparación
Tamiza la harina con el azúcar glas y la sal. Añade la mantequilla fría en dados y trabaja con los dedos hasta obtener una textura arenosa.
Incorpora la yema y la vainilla, amasa brevemente y envuelve en film. Refrigera 30 minutos.
Estira la masa entre dos papeles de horno a 4 mm de grosor y forra un molde desmontable de 22 cm. Pincha la base y refrigera 15 minutos más.
Hornea el sable a 170 ºC durante 18-20 minutos hasta que esté dorado. Deja enfriar sobre una rejilla.
Para el curd de mango, hidrata la gelatina en agua fría. Calienta la pulpa con el azúcar hasta hervir, retira del fuego y tritura.
Añade los huevos batidos, vuelve al fuego bajo y cocina 3-4 minutos sin dejar de remover hasta que espese.
Incorpora la mantequilla, el zumo de lima y la gelatina escurrida. Cuela y vierte sobre la base de sable fría.
Para el curd de maracuyá, repite el proceso con la pulpa, azúcar, yemas, mantequilla y gelatina.
Vierte el curd de maracuyá sobre la capa de mango con cuidado. Refrigera al menos 4 horas o toda la noche.
Decora con láminas finas de mango fresco, pulpa de maracuyá, menta y hojas de oro comestible justo antes de servir.
¡Buen provecho!
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Cuela siempre el curd por un tamiz fino antes de verterlo sobre la base: eliminarás cualquier grumo y conseguirás un acabado profesional, brillante y sedoso. Cocina a fuego bajo sin dejar de remover para evitar que los huevos se corten.
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Hay combinaciones que nacen para quedarse, y la de mango y maracuyá es, sin duda, una de mis favoritas en la alta pastelería. La cremosidad tropical del mango, equilibrado con la acidez vibrante del maracuyá, sobre una base crujiente de sable bretón, da como resultado una tarta elegante, fresca y absolutamente memorable. En mi cocina, esta receta la reservo para ocasiones especiales: cumpleaños, aniversarios o cenas en las que quiero cerrar el menú con un postre que hable por sí solo.
Esta tarta combina tres texturas magistrales: un sable bretón mantequilloso y crujiente, un curd de mango sedoso y un curd de maracuyá con carácter. Si te apasiona la pastelería de autor tanto como a mí, acompáñame paso a paso.
Ingredientes
Para el sable bretón (base)
- 150 g de harina de trigo de repostería
- 75 g de mantequilla fría en dados
- 50 g de azúcar glas
- 1 yema de huevo M
- 1 pizca de sal fina
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para el curd de mango
- 300 g de pulpa de mango maduro (aprox. 2 mangos grandes)
- 100 g de azúcar blanco
- 2 huevos enteros
- 50 g de mantequilla sin sal
- Zumo de 1/2 lima
- 1 hoja de gelatina neutra
Para el curd de maracuyá
- 200 g de pulpa de maracuyá (fruta de la pasión)
- 80 g de azúcar blanco
- 2 yemas de huevo
- 30 g de mantequilla sin sal
- 1 hoja de gelatina neutra
Para la decoración
- 1 mango maduro en láminas finas
- Pulpa fresca de maracuyá con semillas
- Hojas de oro comestible (opcional)
- Menta fresca para terminar
Preparación paso a paso
1. El sable bretón: la base perfecta
Comienza tamizando la harina con el azúcar glas y la sal en un bol amplio. Añade la mantequilla fría en dados y trabaja con la punta de los dedos hasta conseguir una textura arenosa, como migas finas. Incorpora la yema y la vainilla, y amasa brevemente solo hasta que la mezcla se una. Envuelve en film transparente y deja reposar en la nevera 30 minutos.
Estira la masa entre dos papeles de horno hasta conseguir un grosor de 4 mm. Forra un molde desmontable de 22 cm, recortando los bordes. Pincha la base con un tenedor y vuelve a refrigerar 15 minutos más para evitar que encoja durante el horneado.
Hornea a 170 ºC (con ventilador) durante 18-20 minutos, hasta que esté dorada y fragante. Retira y deja enfriar por completo sobre una rejilla.
2. Curd de mango: la seda tropical
Hidrata la hoja de gelatina en agua fría durante 5 minutos. En un cazo, mezcla la pulpa de mango con el azúcar y calienta a fuego medio hasta que rompa a hervir. Retira del fuego y tritura con la batidora hasta obtener una textura completamente lisa.
Bate ligeramente los huevos y viértelos sobre la pulpa caliente, removiendo con varillas. Vuelve al fuego bajo y cocina sin dejar de remover durante 3-4 minutos, hasta que espese. Incorpora la mantequilla y el zumo de lima, y por último la gelatina escurrida. Mezcla hasta integrar.
Vierte sobre la base de sable ya fría y reserva en la nevera mientras preparas la siguiente capa.
3. Curd de maracuyá: el contrapunto ácido
Repite el mismo proceso con la pulpa de maracuyá. Calienta la pulpa con el azúcar, añade las yemas batidas y cocina a fuego suave hasta espesar. Fuera del fuego, añade la mantequilla y la gelatina hidratada.
Vierte con cuidado sobre la capa de mango, intentando no romperla. Alisa la superficie con una espátula y vuelve a refrigerar al menos 4 horas, idealmente toda la noche, para que las capas se asienten y los sabores se fundan.
4. Decoración de alta pastelería
Justo antes de servir, lamina el mango con un cuchillo bien afilado o una mandolina en lonchas finas y translúcidas. Colócalas en forma de rosa o en cascada sobre la superficie de la tarta. Añade cucharaditas de pulpa fresca de maracuyá con sus semillas, unas hojas de menta y, si quieres dar el toque definitivo, unas láminas de oro comestible.
Consejo del chef
El truco para un curd perfecto está en la temperatura: cocina siempre a fuego bajo y no dejes de remover. Si la mezcla hierve con demasiada fuerza, los huevos se cortarán y perderás esa textura sedosa que distingue a un buen curd de uno mediocre. En mi cocina, suelo colar siempre el curd por un tamiz fino antes de verterlo sobre la base, así elimino cualquier grumo o posible trocito de huevo cocido y consigo un acabado profesional, brillante y liso.
Consejos de conservación y servicio
Esta tarta se conserva en la nevera un máximo de 3 días, cubierta con un campana o film transparente que no toque la superficie. Sírvela siempre bien fría, recién sacada del frigorífico, para que las capas mantengan su estructura. Si quieres un contraste de temperatura interesante, acompáñala con una quenelle de helado de vainilla bourbon.
Una nota sobre seguridad alimentaria
Trabajar con huevos crudos en los curds requiere atención. Según las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), es fundamental utilizar huevos frescos con fecha de caducidad vigente y, si se van a consumir personas vulnerables (embarazadas, niños pequeños, inmunodeprimidos), conviene optar por huevos pasteurizados. Asimismo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recuerda que la fruta de la pasión debe lavarse bien antes de abrirla para evitar contaminación cruzada.
Preguntas frecuentes
¿Puedo sustituir el sable bretón por otra base?
Sí, aunque el sable bretón aporta una textura y sabor inconfundibles. Puedes usar una base de galletas Digestive con mantequilla, aunque el resultado será más rústico y menos crujiente.
¿Se puede hacer la tarta con antelación?
Por supuesto. De hecho, recomiendo prepararla el día anterior para que las capas se asienten y los sabores se integren. Solo añade la decoración fresca en el último momento.
¿Dónde encuentro pulpa de maracuyá?
La fruta de la pasión fresca se consigue fácilmente en fruterías especializadas o tiendas de productos tropicales. También puedes usar pulpa congelada o envasada al vacío, procurando que sea 100% fruta sin azúcares añadidos.
¿Se puede congelar?
Sí, sin la decoración. Congela la tarta bien envuelta en film y consume en el plazo de un mes. Descongela lentamente en la nevera.
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