Fresas & Nata
Tarta de queso fría con mermelada de fresa
Deliciosa y refrescante tarta de queso fría sin horno, perfecta para los días calurosos. Una base crujiente de galleta y un relleno cremoso coronado con me

Fotografía editorial · RecetaDolce Atelier
Ficha de atelier
Tarta de queso fría con mermelada de fresa
Pesos exactos
Ingredientes
Montaje por etapas
Elaboración
Tarta de Queso Fría: El Postre Estrella Sin Horno
En el universo de la repostería, existen creaciones que, por su sencillez y delicioso resultado, se ganan un lugar de honor en nuestras cocinas. La tarta de queso fría es, sin duda, una de ellas. Perfecta para esos días en que el calor aprieta o simplemente cuando buscamos un postre reconfortante pero ligero, esta maravilla culinaria nos conquista con su textura sedosa y su sabor inconfundible. Olvídate del horno; esta receta se prepara en un santiamén y el resultado es un deleite para los sentidos.
La tarta de queso fría es un clásico moderno, una evolución de la tradicional tarta de queso horneada que se adapta a nuestros ritmos de vida. Su preparación sin cocción la hace accesible para todos, incluso para los más pequeños de la casa, quienes pueden participar activamente en su elaboración, sintiéndose pequeños chefs por un día. La combinación de una base crujiente de galleta con un relleno cremoso y una cobertura dulce es simplemente irresistible.
En mi cocina, esta tarta es un salvavidas. Cuando tengo invitados inesperados o simplemente me apetece algo dulce y fresco, recurro a ella. Su versatilidad es otro de sus grandes encantos: puedes variar la galleta de la base, añadir frutos secos o, como en esta versión, coronarla con una vibrante mermelada de fresa que le aporta un toque de acidez y dulzor perfecto.
Ingredientes para una Tarta de Ensueño
Para deleitar a 8 comensales, necesitaremos reunir los siguientes ingredientes, asegurándonos de que la calidad sea la mejor para un resultado sublime:
Para la Base:
- 150 gramos de galletas tipo María o Digestive
- 75 gramos de mantequilla sin sal, derretida
- 20 gramos de cacahuetes con miel (opcional, para un toque extra de sabor y textura)
Para el Relleno:
- 400 gramos de queso crema (tipo Philadelphia), a temperatura ambiente
- 100 gramos de azúcar blanco
- 400 mililitros de nata para montar (con un mínimo de 35% de materia grasa)
- 100 mililitros de leche entera
- 1 sobre de cuajada en polvo (aproximadamente 12 gramos) O 5 hojas de gelatina neutra
Para la Cobertura:
- 100 gramos de mermelada de fresa (o el sabor de tu preferencia)
Elaboración Paso a Paso: Sencillez y Sabor
La magia de esta tarta reside en su simplicidad. Siguiendo estos pasos, conseguirás un postre digno de la alta pastelería:
La Base Crujiente: Comenzamos triturando las galletas hasta convertirlas en migas finas. Si decides añadir los cacahuetes, pícalos muy finamente en un mortero. En un bol amplio, mezcla las migas de galleta, los cacahuetes (si los usas) y la mantequilla derretida. Remueve hasta obtener una masa compacta y homogénea. Vierte esta mezcla en un molde desmontable (de unos 22-24 cm de diámetro), distribuyéndola uniformemente por la base. Ayúdate de la base de un vaso para presionar y compactar bien la mezcla. Una vez lista, reserva el molde en el refrigerador mientras preparas el relleno.
El Corazón Cremoso del Relleno: Si optas por la cuajada en polvo, disuélvela previamente en los 100 ml de leche fría. Si prefieres usar gelatina neutra, sumerge las hojas en un recipiente con agua fría durante unos 5-10 minutos hasta que estén blandas. En un cazo, vierte los 400 ml de nata para montar junto con los 100 gramos de azúcar. Calienta a fuego medio, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Lleva la mezcla a ebullición suave y cocina durante unos 3 minutos, sin dejar de remover. Retira el cazo del fuego.
Integrando los Sabores: Ahora, incorpora los 400 gramos de queso crema a la mezcla tibia de nata. Bate enérgicamente con unas varillas o una batidora de mano hasta que el queso esté completamente integrado y la mezcla sea homogénea y sin grumos. Si utilizaste cuajada, añade la leche con la cuajada disuelta al cazo y remueve bien. Si usaste gelatina, escúrrela muy bien, retuércela para eliminar el exceso de agua y añádela a la mezcla caliente, removiendo hasta que se disuelva por completo. Deja que esta preparación temple ligeramente antes de verterla sobre la base.
El Reposo Esencial: Saca el molde con la base de galleta del refrigerador. Vierte con cuidado la crema de queso sobre la base compactada. Alisa la superficie con una espátula para que quede lo más uniforme posible. Cubre el molde con film transparente y llévalo de nuevo al refrigerador. Es crucial dejar que la tarta repose durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para asegurar que cuaje perfectamente y adquiera la firmeza deseada.
El Toque Final y el Disfrute: Una vez que la tarta esté completamente cuajada y firme al tacto, llega el momento de desmoldarla. Con cuidado, pasa un cuchillo fino por el borde interior del molde para despegarla y luego abre el aro desmontable. Coloca la tarta en un plato de servir. Extiende una capa generosa y uniforme de mermelada de fresa sobre la superficie. Si lo deseas, puedes añadir unas frambuesas frescas o unas hojas de menta para un toque decorativo y de frescor.
Consejo del Chef: La Clave de una Base Perfecta
Para asegurar que la base de galleta de tu tarta de queso fría quede compacta y no se desmorone al cortar, es fundamental presionarla firmemente. Utiliza la base de un vaso ancho o una cuchara para compactarla bien una vez vertida en el molde. Este sencillo gesto marca la diferencia entre una base suelta y una que se mantiene íntegra, facilitando el corte y la presentación.
Seguridad Alimentaria y Nutrición: Un Compromiso con tu Bienestar
Al igual que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda, es importante manipular los alimentos con higiene y mantener las preparaciones refrigeradas adecuadamente, especialmente aquellas que contienen lácteos y no han sido cocinadas. Asegúrate de que la tarta de queso fría se mantenga en el refrigerador hasta el momento de servir para garantizar su seguridad y frescura. Una dieta equilibrada y variada es fundamental, y postres como este, consumidos con moderación, pueden formar parte de un estilo de vida saludable.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar otro tipo de galletas para la base?
Sí, puedes usar galletas tipo Digestive, de canela, o incluso galletas de jengibre para variar el sabor de la base. El objetivo es que sean galletas secas que se trituren fácilmente.¿Qué hago si no encuentro queso crema?
Puedes sustituir el queso crema por queso mascarpone o incluso por yogur griego espeso, aunque la textura y el sabor final variarán ligeramente. Asegúrate de que el yogur esté bien escurrido para evitar exceso de líquido.¿Cuánto tiempo puedo conservar la tarta de queso fría en la nevera?
Una vez preparada y bien conservada en el refrigerador, la tarta de queso fría suele aguantar entre 3 y 4 días. Es recomendable cubrirla bien para evitar que absorba olores de otros alimentos.
Inspiración y Referencias
- Tarta de queso fría, sin horno: la receta más fácil y rápida de hacer - Directo al Paladar
- Tarta de Queso Fría | Receta con videos paso a paso - El Mundo en Recetas
- Tarta de queso fría, la receta del obrador de Joseba Arguiñano - Hogarmania
Diario del atelier
Una técnica, una receta y una idea para crear.
La edición semanal de RecetaDolce: pastelería explicada con precisión y enviada sin ruido a tu bandeja.
- Medidas fiables
- Guías de técnica
- Recetas de atelier